7 microrrelatos

de José Rshaid

MINUCIOSO

Puntilloso. Obsesivo, aburrido, pero sobre todo puntilloso. Eso decían de él. Siempre tuvo historias largas, amores largos, dolores largos, ilusiones largas. Puntilloso, alguien hasta lo llamó pretencioso. Minucioso. Pretencioso de mierda lo llamaron también algunos. Obviamente vivió largo muy largo. Largos años minuciosa y obsesivamente. Lo acompaño una mujer largamente. Obsesivos hijos tuvo en esos largos años. Puntillosos y aburridos fueron esos tiempos. Pretencioso de mierda igual murmuraron algunos vecinos al acercarse al cajón puntillosamente trabajado, cuando después de una agonía larga, falleció.

PAPÁ

Mamá ¿papá está enfermo? Tiene los ojos rojos, tiembla mucho, ¿está enfermo papá, mamá? Tiene los ojos rojos, llora papá mamá. Mamá, ¿papá está enfermo? Llora papá, mamá ¿está enfermo? Y se va papá, ¡mamá!

EL DIECINUEVE

El paraguas no estaba a mano. La lluvia era bastante fuerte para mi gusto y después de una no exhaustiva búsqueda, salí igual. ¿Qué mierda haría, sino, solo en casa? La mañana parecía relajada y por eso mismo la lluvia no se detendría, según mi análisis. El bar, donde disuadir la melancolía, era el de siempre y el colectivo que pasaba por la esquina también. Pero algo hizo que me diera cuenta que era el Diecinueve, el mismo que pasaba por la estación Florida de mi infancia. Los recuerdos llegaron y se posaron sobre la mesa de madera vieja donde mi té estaba hirviendo (casi literalmente) Daniel, Manolo el de los mocos siempre listos, la chocha, la de enfrente, la novia de todos los chicos del barrio, por supuesto en nuestra imaginación. Mis viejos jóvenes y la querida casa de Florida. Su patio y el sótano donde jugábamos a los exploradores. La lluvia seguía tan fuerte y serena como amor reciente. ¿Qué mierda haría yo solo en casa? Tal vez jugar a los exploradores en el sótano. El té ya no estaba hirviendo había que empezar a tomarlo.

REYES

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José Rshaid.

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GRANDULÓN

Es un grandulón. Lo conozco desde ya un tiempo; por la cocina anda, el grandulón, siempre ahí. Sus bigotes son largos, los ojos le brillan y sus dientes dan miedo. Yo lo miro desde lejos ¿qué le voy a hacer? Por eso ahora que me está persiguiendo tan de cerca, no me queda otra que escaparme por los tirantes. Que digan lo que quieran los demás. Que digan que me escapo como yo por tirante. ¡Que digan nomás! ¡Después se llenan la boca con la violencia de género!

ARTIFICIAL

Dijo un niño de ciudad a su mamá, esa mañana, cuando ella le contó que se había cortado el suministro eléctrico. ¿Pero mamá y entonces como va a salir el sol, cómo se va a hacer el día?

HOMBRECIDIO

Si usted ve a Blancanieves con un solo enanito del brazo, avise rápido al 911, seguro se consumó un hombrecidio masivo.

© 2019 REVISTA EYACULACIÓN PRECOZ. Revista de Microficción Online. | josershaid@gmail.com

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